Daniel Nates

Diario · 21 de abril de 2026

Por qué cerré Maizal

Un cuaderno lleno no es un cuaderno fracasado. Ocho años, y la frase quedó completa.

Maizal cerró en 2024. Ocho años en La Casona de los Sapos: abrimos en 2017 con más fe que dinero y cerramos con el comedor lleno. Hay que decirlo despacio para que se entienda — no cerró por vacío. Cerró como termina una frase bien escrita: porque ya estaba completa.

Un restaurante es un cuerpo. Crece, aprende, se cansa, muda de piel. Yo ya cocinaba mirando al huerto más que al recuerdo, y esa casa me había dado todo lo que una casa puede dar. Quedarme por miedo me parecía la única forma verdadera de fracasar.

Nada de lo aprendido se quedó en Puebla. Viaja conmigo: está en cómo escucho una verdura en Olivea, en cómo tratamos el maíz en Fritanguita, en la disciplina de equivocarme de noche y corregir de mañana. El primer maestro no se olvida; se carga.

A los que se sentaron a esas mesas durante ocho años: gracias. La mesa sigue puesta. Nada más cambió de dirección.